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Y TÚ, ¿QUE HACES POR TUS PIES?

Publicado el Miécoles 27 de Junio de 2018

Cada uno de tus pies tiene 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos. En esta zona hay implicadas muchísimas estructuras por lo que merece la pena dedicarle un mínimo de atención, y es por ello que, despreocuparse de esta zona puede ocasionar muchos problemas de salud. Entre los más comunes se encuentran:

  • ALTERACIONES BÓVEDA PLANTAR
  • -Pie plano, asociado a un valgo calcáneo.
    -Pie cavo, asociado a un varo calcáneo.
    -Pie zambo equino-cavo-varo
  • TRASTORNOS DE LA MARCHA
  • DEDOS EN GARRA
  • INSUFICIENCIA VASCULAR PERIFÉRICA
  • INSUFICIENCIA PROPIOCEPTIVA
  • HALLUX RIGIDUS FUNCIONAL



Como ya habréis observado, son bastantes los problemas que pueden afectar a esta estructura, el uso de zapatos inadecuados, la edad y el sobrepeso suelen también aumentar las posibilidades de tener problemas en los pies.

Lo que os muestro es como de manera combinada, entre un sistema de entrenamiento adecuado, en el que entrenar descalzo es una filosofía, fisioterapia y entrenamiento personal, se logran múltiples beneficios:

- Mejoras en las distonias musculares.
Mejoras en los trastornos estáticos del pie.
Mejora del sistema propioceptivo a través de mecano-receptores.

SISTEMA PROPIOCEPTIVO

El Sistema Propioceptivo es el sistema mediante el cual, el cerebro recibe la información sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre sí y en relación a su base de soporte. Esto se produce a través de una serie de receptores distribuidos por todo el organismo.

La sensibilidad propioceptiva es extraordinariamente importante en la vida de relación del ser humano. Esta información es muy precisa sobre los movimientos rápidos y contribuye a mantener el tono muscular, desencadenando la mayor parte de los reflejos que mantienen el equilibrio.

En colaboración con la vista, la sensibilidad propioceptiva tiene vital importancia en la coordinación del movimiento: acción de músculos agonistas - antagonistas, sinérgicos y fijadores, de modo tal que la resultante final sea un desplazamiento del cuerpo, o de una extremidad.

En definitiva, el sistema propioceptivo puede entrenarse a través de ejercicios específicos para responder con mayor eficacia, de forma que nos ayuda a mejorar la fuerza, coordinación, equilibrio, tiempo de reacción ante situaciones determinadas y, cómo no, a compensar la pérdida de sensaciones ocasionada tras una lesión articular para evitar el riesgo de que ésta se vuelva a producir.

FISIOTERAPIA Y OSTEOPATIA EN LAS PATOLOGIAS DEL PIE

El pie sirve de plano de sustentación y palanca de locomoción del cuerpo humano, y para ello es capaz de adaptarse a cualquier situación irregular del suelo, gracias a la flexibilidad de la bóveda plantar; pero precisamente esa flexibilidad de adaptación le hace sensible a cambios permanentes, que pueden desembocar en inestabilidad del sustentáculo, e incluso puede afectar a la estática corporal, con lo cual también cambia la dinámica.

Para mantener la actitud de bipedestación el individuo debe estar en equilibrio, y para esto hace falta que la vertical que pasa por el centro de gravedad, caiga dentro de la base de sustentación. El pie es una pieza elemental de la estática, al ser el elemento de apoyo. Así, todas sus variaciones influyen en la estática (cuello y cabeza, tórax, pelvis, muslo y pierna).



Desde la fisioterapia se puede ayudar a mejorar las disfunciones posturales (disfunciones de la bóveda plantar) de la siguiente manera:

- Corrigiendo la ineficiencia de los músculos específicos o grupos de músculos.
- Reestableciendo o mejorando la amplitud normal del movimiento de la articulación, sin perturbar la obtención de movimiento funcional eficiente.
- Realizando movilizaciones pasivas/activas.
- Utilizando técnicas de estiramiento muscular.

Incluso desde un punto de vista osteopático se pueden utilizar técnicas manipulativas o de músculo-energía para mejorar la movilidad articular de las hipomovilidades latentes en el pie y mejorar la función.

ENTRENAMIENTO PERSONAL

Desde el entrenamiento personal se promoverá la actividad física dirigida y específica minimizando los efectos de la inactividad del pie.

Un ejemplo de trabajo muscular activo podría ser el siguiente:

- Realizar los ejercicios descalzo
- Corrección de la marcha: pies alineados y tronco erguido.
- Reeducación de la prensión: desarrollo de flexores, lumbricales e interóseos.
- Caminar de puntillas: potenciar tríceps sural, peroneo lateral largo y flexor del 1er dedo.
- Caminar sobre los talones: potenciar tibial anterior.
- Subir y bajar rampa de talones: potenciar tibial anterior.
- Marcha sobre borde externo del pie: potenciar tibial posterior.
- Moldear objeto duro con la planta del pie (barra)
- Flexión y extensión de los dedos con apoyo del talón a una pequeña altura
- Flexión, extensión y abducción libre de los dedos.


  Miguel García Menacho
  Fisioterapeuta