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¿Es realmente el cuádriceps el gran protagonista del buen funcionamiento de la rodilla?

Publicado el Miércoles 10 de Enero de 2018

Cuando existe un mal funcionamiento y, en consecuencia, dolor o lesión de la rodilla, el musculo cuádriceps recibe una gran atención en relación con su funcionalidad y salud.

Sin embargo, si focalizamos la función de esta articulación, veremos las enormes relaciones e influencias que tienen otras áreas. Tanto el musculo cuádriceps como el resto de músculos que cruzan la rodilla se encargaran de forma activa de controlar y producir movimiento en esta articulación, siendo especialmente importante la labor de generar una trayectoria adecuada del centro instantáneo de rotación CIR (eje desde el que se produce el movimiento rotacional de las articulaciones que no suele ser fijo).

La rodilla no funciona precisamente como una bisagra, sino más bien como una bisagra móvil. Por lo tanto, si realizamos un recorrido articular, ese CIR se irá desplazando produciendo una trayectoria. Una correcta actividad muscular, junto con una buena integridad de los elementos pasivos articulares, generará un correcto CIR, indispensable para el buen funcionamiento de cualquier articulación. Y sin duda, el cuádriceps jugará un papel vital en este proceso.

Pero eso no debería de limitarnos solamente en enfocar el trabajo a mejora y fortalecer el cuádriceps, hay que tener en cuenta el principio de interdependencia regional, que establece que en nuestro cuerpo cualquier disfunción o daño pueda verse producido por disfunciones en áreas lejanas a la localización del problema. Muchas veces el origen del problema puede ser difícil de determinar sin una correcta valoración y análisis profundo, lo más correcto seria analizar, por su directa relación, la función de la cadera el control y estabilidad lumbo/pélvico el tobillo y el pie. En muchos casos la rodilla puede estar afectada pero no necesariamente el problema reside en ella.

La rodilla es una articulación que necesita gran estabilidad para funcionar correctamente. Por ello debemos analizar cuidadosamente donde vamos a obtener esa estabilidad, una de las articulaciones que juega un papel determinante en todo ello es la Cadera. No cabe duda de que el control del fémur que se relaciona con el pie de apoyo se produce como consecuencia de la musculatura abductora y rotadora externa de la cadera.

Ahora bien ¿solucionaremos el problema mejorando la función y fortalecimiento de los abductores y rotadores externos de cadera? Nada es tan sencillo. Otra de las áreas que deberemos analizar es la estabilidad central, la estabilidad lumbo/pélvica también conocido como "CORE". El buen funcionamiento de la musculatura de la cadera dependerá de una pelvis estable y tanto la musculatura abdominal como la musculatura de la columna jugaran un papel determinante de la rodilla. Correctas estrategias generaran estímulos que produzcan adaptaciones especificas que faciliten un adecuado control lumbo/pélvico.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es una adecuada movilidad de cadera. Nos hemos convertido en una especie sedentaria, que pasa largas horas sentada con la cadera en posición de flexión constante. Además, las pocas demandas relacionadas con el movimiento, incluso en personas que acuden a gimnasios y centros deportivos, hacen poco por estimular el correcto funcionamiento de esta articulación. Como consecuencia, nuestras caderas van perdiendo movilidad y ganando restricciones que tendrán consecuencias negativas directas sobre nuestra zona lumbar y rodilla. Sería importante también valorar y mejorar estos posibles déficits.

Por último, no debemos olvidar la enorme importancia del tobillo y el pie en una óptima función de la rodilla. El tobillo o articulación tibio-peronea-astragalina (TPA), es la que tendremos mas en cuenta, se observa de forma muy común déficits en su movilidad, posiblemente en la mayoría de los casos por hábitos de vida y movimientos inadecuados.

Muchas de las valoraciones y estrategias correctivas que utilizamos en T-CENTER, van enfocadas en mejorar y proporcionar un buen funcionamiento y salud de nuestra rodilla, teniendo en cuenta, como se ha mencionado en el post, la función de la cadera, el control y estabilidad lumbo/pélvico, el tobillo y el pie.


  Filipe Prates
  Entrenador Personal en T-Center
  Entrenador de Running