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BENEFICIOS DEL EJERCICIO EN PERSONAS MAYORES

Publicado el Miércoles 12 de Abril de 2018

Existe un progresivo envejecimiento de la población española y la mayoría de los países desarrollados del mundo. Los mayores de 65 años ya representaban en 2004 el 17% de la población, un total de 7,2 millones de personas, 6% más que en 2002. Esta tendencia aumentara en los próximos años.

Debido a que el número de personas mayores en España se incrementa y que ha sido altamente contrastado que el envejecimiento activo es clave para conseguir una población mayor sana, la promoción de ejercicio físico regular es una de las principales estrategias no farmacológicas.

La participación en el ejercicio físico proporciona una variedad de beneficios para las personas mayores, incluso mejoras en la tensión arterial, la diabetes, el perfil de grasas, la artrosis, la osteoporosis y la función cognitiva. Además, los beneficios psicosociales del ejercicio adquieren especial protagonismo, combatiendo el aislamiento, la depresión y la ansiedad y favoreciendo la autoestima. La actividad regular también está asociada con una disminución de muerte y morbididad en las personas mayores. No obstante, hasta el 75% de las personas mayores no son suficientemente activas para aprovechar estos beneficios. Existen pocas contraindicaciones para el ejercicio y casi todas las personas mayores pueden beneficiarse de ella.

Principales beneficios del ejercicio físico en personas mayores:

- Reduce la incidencia de todas las enfermedades cardiovasculares en general, mediante la disminución y prevención de los factores de riesgo asociados.
- Ayuda a mantener un balance nutricional y metabólico más adecuado, reduciendo el riesgo de síndrome metabólico. Retrasa la resistencia a la insulina asociada con el envejecimiento por lo que la incidencia de obesidad y diabetes tipo II en este grupo poblacional se reduce.
- Reduce la pérdida mineral ósea, al potenciar la actividad hormonal osteoblástica y el proceso de remodelación ósea.
- Previene el riesgo de sufrir fracturas.
- Favorece el fortalecimiento muscular, lo que afecta directamente a la funcionalidad física del individuo.
- Se reduce el riego de caídas, especialmente mediante el fortalecimiento muscular y la mejora del equilibrio, coordinación y agilidad.
- Refuerza el sistema inmune del mayor.
- Es una terapia altamente efectiva para la recuperación física y emocional tras la superación del cáncer. Es una herramienta eficaz para controlar la fatiga subyacente en el proceso de recuperación del cáncer.
- Reduce el dolor musculoesquelético asociado al envejecimiento. Protege frente la osteoartritis. - Principalmente como consecuencia paralela de las mejoras vasculares ocasionadas por el ejercicio aeróbico, mejora la función eréctil del mayor y favorece una mejor respuesta sexual.
- Incrementa y conserva la función cognitiva. Protege frente al riesgo de desarrollar demencia o Alzheimer.
- Produce un incremento de la funcionalidad física y como consecuencia, favorece una mejora de la autoeficacia y autoestima.
- Disminuye la prevalencia de depresión, ansiedad y otras enfermedades mentales. Favorece la cohesión e integración social de la persona mayor.

Un programa de entrenamiento bien planificado permite al mayor desarrollar su máximo potencial físico, así como incrementar su salud física y mental, lo que atenúa y retarda las consecuencias negativas de la edad.

La prescripción para el ejercicio físico en este grupo de personas consiste en 4 componentes, el ejercicio aeróbico, el entrenamiento de la fuerza, de la flexibilidad y del equilibrio. Para incrementar la participación al largo plazo, es importante que el programa sea muy claro dirigido hacia las necesidades y objetivos del mismo individuo.

Aunque los beneficios del ejercicio cardiovascular son bien conocidos y aceptados, la importancia del entrenamiento de la fuerza en las personas mayores se está haciendo cada vez más evidente. La fuerza muscular, disminuye un 15% por década a partir de los 50 y un 30% a partir de los 70. Esto se debe principalmente a la sarcopenia (la perdida de fibras musculares) e entrenamiento con resistencias puede aumentar la fuerza un 25-100% más. La mayoría de la variabilidad en la velocidad de caminar en este grupo se debe a la fuerza del tren inferior y al incremento en la fuerza de las piernas, han demostrado mejoras en la resistencia al caminar y en la habilidad para subir escaleras. El entrenamiento de la fuerza combinado con una buena alimentación puede prevenir la atrofia muscular en este grupo de personas. Así se ha observado en participantes mejoras en la fuerza muscular, la masa muscular, la densidad ósea y la capacidad funcional.

La prescripción del ejercicio físico para este grupo de personas deberá ser lo más personalizado posible según el individuo, su estado actual de salud y fitness. Es importante tenerlo en cuenta, y empezar con una intensidad muy baja con el objetivo final de progresión hacia la intensidad moderada.

Supera barreras al ejercicio, desde T-Center animamos a las personas mayores, conseguir una calidad de vida mejor participando en la actividad física y, a consecuencia, mejorar su salud. A medida que envejecemos, existe cada vez más necesidad de un programa individualizado, y en nuestro centro de entrenamiento personal disponemos de todo el conocimiento para que todo esto se haga posible. VIVE MÁS, PERO VIVE MEJOR.



  Filipe Prates
  Entrenador Personal en T-Center
  Entrenador de Running