Planificación = Éxito

Miércoles 21 de Noviembre de 2018

Uno de los temas que más preocupan a los atletas es la planificación de sus entrenamientos para alcanzar su máximo rendimiento en un momento determinado. Quizá esta sea la parte más complicada y que requiera de mayor formación para realzarla con éxito, más que seleccionar los ejercicios o programar los entrenamientos concretos. La planificación nos dirá el qué y cuándo debemos trabajar una serie de tareas de entrenamiento, que si no se realizan de forma ordenada y progresiva lo más probable es que lleve al fracaso en los objetivos.

¿Qué es la planificación?

Planificar es prever el futuro, utilizando la experiencia del pasado y desde las posibilidades del presente. La planificación sirve para trazar el camino entre lo que somos actualmente y lo que queremos llegar a ser. Para ello, debemos tener en cuenta la situación del presente, determinar unos objetivos y tener en cuenta todos los factores internos y externos que puedan afectar al proceso de entrenamiento.

A tratarse de una previsión del futuro, un plan de entrenamiento jamás debería ser un proceso cerrado al cambio (a no ser que seamos adivinos o profetas) sino que debe someterse de forma continua a evaluación y ajuste. Los planes están para cambiarlos.

Al hilo de un reciente artículo de Vern Gambetta, prestigioso coach americano, podemos extraer las siguientes claves de una buena planificación:

  • Enfoque sistemático
  • Una estrategia para distribuir las cargas de entrenamiento en relación con los objetivos de la competición
  • Una estructura definida para la progresión
  • Un enfoque modular secuencial
  • Un marco temporal establecido para la ejecución del plan
  • Se abordan todos los componentes del entrenamiento
  • Orientado a la consecución de los objetivos específicos de la competición
  • Refleja la naturaleza ondulatoria del proceso de adaptación
  • Manipulación sistemática de las variables del volumen, la intensidad y la densidad
  • Un método para el seguimiento del entrenamiento y la evaluación de resultados de las competiciones
  • EL PROCESO DE PLANIFICACIÓN DEL ENTRENAMIENTO

    Como reza el título de este apartado, la planificación es un proceso, por lo que seguirá unas pautas en un orden determinado:

    1. Definir los objetivos: Debemos empezar por fijar los objetivos adecuados para orientar nuestro entrenamiento hacia ellos. Es necesario establecer unos objetivos principales y secundarios competitivos, pero no debemos olvidar que existen otros objetivos complementarios:

  • Físicos
  • Técnicos
  • Psicológicos
  • Procedimentales
  • Actitudinales
  • 2. Análisis de las demandas de la prueba: Como expliqué en este post, hay que realizar un exhaustivo análisis de las exigencias de la competición desde las diversas perspectivas:

  • Demandas energéticas
  • Capacidades físicas
  • Modelo técnico
  • Reglamento
  • Condiciones ambientales
  • Particularidades de la prueba (pefil, superficie, etc.)
  • 3. Análisis de las características del atleta: El análisis integral del atleta es fundamental como vimos en estos dos post anteriores (antes de empezar I y Antes de empezar II). Esto marca el punto de partida y supone la materia prima que debemos transformar hasta llevarla a la capacitación para poder cumplir con los objetivos establecidos. El análisis tendrá en cuenta:

  • Historial deportivo
  • Historial médico
  • Motivaciones y aspiraciones deportivas
  • Entorno, estilo de vida, actividades paralelas al entrenamiento
  • Fortalezas y debilidades en el plano físico/técnico
  • Fortalezas y debilidades en el plano psicológico
  • 4. Períodos de entrenamiento: Una vez tenemos los objetivos y el punto de partida, disponemos de un periodo de tiempo en el cual tenemos que distribuir los contenidos que vamos a entrenar. Como menciona el autor citado anteriormente (V. Gambetta) y tal y como apuntan las actuales corrientes del entrenamiento, hay que entrenar todo durante todo el tiempo. Debemos ordenar y definir en cada periodo el énfasis mayor o menor en una u otras capacidades, y la forma (tanto volumen, intensidad y especificidad) en la que las vamos a trabajar. Según Fernando Navarro, podemos establecer estos 3 niveles de entrenamiento, Básico, Específico y Competitivo. De esta manera una forma simple y útil de planificar es establecer tres periodos cuyos objetivos principales sean:

  • Periodo Básico: Ampliar y desarrollar los aspectos fundamentales de la preparación del deportista y crear una sólida base de preparación que facilite el entrenamiento de niveles superiores.
  • Periodo Específico: Abarca el desarrollo de las capacidades específicas del deportista, con el fin de transferir el potencial básico adquirido a las condiciones específicas del rendimiento.
  • Periodo Competitivo: Pretende el desarrollo de las condiciones competitivas de la especialidad e integrar el desarrollo de las capacidades específicas en el rendimiento competitivo.

  • Ojo, tal y como se representa en el gráfico, el énfasis en un tipo de contenidos no excluye al resto, sino que prioriza sobre unos u otros. El arte del entrenamiento está en la distribución adecuada en función del deporte y el deportista.

    5. Evaluaciones: La evaluación del entrenamiento es fundamental para comprobar el correcto desarrollo del programa y para realizar los posteriores ajuste que resulten pertinentes. De entre las formas de evaluar el rendimiento del atleta, considero tres las fundamentales:

  • La competición: Es la forma de evaluar más directa y específica. Mediante las competiciones secundarias podemos evaluar con la mayor precisión el estado del atleta, sus carencias y sus fortalezas a través de parámetros objetivos como tiempos y distintas mediciones, imágenes o las propias sensaciones del deportista.
  • En entrenamiento diario: A poco observador que uno sea, mediante la información que proporciona el entrenamiento diario se puede aproximar con bastante precisión el estado actual del atleta, y si va cumpliendo con las previsiones establecidas.
  • Los test: Los test son otra manera de comprobar la evolución de determinadas capacidades o habilidades. Hay que ser cuidadoso con la realización de test, ya que en muchas ocasiones suponen la pérdida de entrenamientos debido a que hay que realizarlos en condiciones de baja fatiga para que sean válidos. Además, suponen un estrés añadido al atleta. Hay que seleccionar muy bien los test para que sean muy específicos, que lo que queremos medir tenga una alta correlación con el rendimiento competitivo del atleta, que la información que nos proporcionen sea útil y práctica para los posteriores entrenamientos y que esta información no pueda ser obtenida por medios menos "invasivos".
  • 6. Ajuste: Por último, el ajuste continuo en función de toda la información que obtenemos del entrenamiento es lo que va a determinar el éxito del programa, y el grado en el que saquemos todo el potencial del atleta. Para que el ajuste sea óptimo son claves los conocimientos, experiencia y empatía del entrenador.


    Mario Sainz

    Personal Trainer en T-Center